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dc.contributor.authorUniversidad de Belgrano
dc.date.accessioned2013-05-02T22:48:05Z
dc.date.available2013-05-02T22:48:05Z
dc.date.issued2013-05-02
dc.identifier.urihttp://repositorio.ub.edu.ar/handle/123456789/1331
dc.description.abstractAutores, obras, ideas Siempre marzo es un mes de acontecimientos en nuestra casa, pero este año tiene sus particularidades. Como siempre y poco a poco, la temperatura académica adquiere el tenor adecuado para la maduración del saber, fruto de una estrecha e intensa relación entre alumnos y profesores. De los rincones surgen, también gradualmente, voces vibrantes con la coloratura de los más diversos idiomas, signo distintivo de la interculturalidad sostenida y creciente que nos caracteriza. No es poco acontecer, además, que todas las carreras de posgrado estén ahora funcionando en la sede central de la Universidad. Toda la comunidad académica está llamada a potenciarse y retroalimentarse con esta integración. Quienes llegamos lo sabemos, lo sentimos así y traemos el compromiso de nuestro aporte cotidiano. Pero sin duda el suceso que más atrapa y entusiasma, reiterado desde hace ya cinco años, es la Fiesta del Libro, esta vez bajo el lema “El libro en la historia”. El libro es el “núcleo duro” del conocimiento y lo será siempre. Me anticipo a decirlo: con independencia del soporte que lo caracterice. Sea piel de cabra, de cordero, papiro o papel, en rollos o encuadernados, electrónico en web o en ebooks. Sin libros no hay extensión del saber. El conocimiento crece a partir del registro escrito de los logros de otros, disponibles y circulando, para poder avanzar a partir de ellos y ampliar las fronteras de las ciencias. O del pensar. O del arte. O de la poesía. Cuando los libros no están accesibles, las sociedades debilitan su espíritu y se transforman en presa fácil de intereses autoritarios. Por algo Ray Bradbury imaginó las personas-libro en la sociedad cautiva de Fahrenheit 451. Aquellos increíbles ciudadanos que, ante la destrucción de los textos, memorizaban uno, palabra por palabra, para que no se perdieran y la comunidad pudiera disponer de ellos. La convocatoria “El libro en la historia” dispara otras reflexiones complementarias. Porque, si bien no hay historia sin libros, también el libro permite delinear itinerarios en la historia. Cristianos, musulmanes y judíos son reconocidos como pertenecientes a las “religiones del libro” porque la Biblia, el Corán y el Talmud conforman el eje de sus creencias. Todas las manifestaciones religiosas del oriente más lejano a nosotros disponen de textos sagrados, aunque menos centrales que los mencionados para la arquitectura de sus valores existenciales. Otro tanto sucede si se quieren recorrer los caminos de la filosofía, la política, el derecho y la economía. Autores, obras, siempre ideas encapsuladas en ese sencillo y a la vez poderoso instrumento que es el libro. Doctor Alberto Rubio Decano de la Escuela de Posgrado en Negocioses_ES
dc.language.isoeses_ES
dc.publisher.EditorUniversidad de Belgrano
dc.relation.ispartofseriesEn UB News : realidad universitaria;Marzo 2013
dc.subjectFiesta del Libroes_ES
dc.subjecteduaciones_ES
dc.subjectuniversidades privadases_ES
dc.subjecteducacion superiores_ES
dc.subjecteduacion argentinaes_ES
dc.subjecteducation
dc.subjectprivate universities
dc.subjectuniversities
dc.subjecthigher education
dc.subjectBook Festival
dc.title15ta Fiesta del Libro : el Libro en la Historiaes_ES
dc.typeArticlees_ES


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